El guardián de los «Tiburones Azules»: La conmovedora historia de Vozinha, el arquero que enamoró al Mundial 2026
El fútbol de selecciones suele regalar historias que trascienden los marcadores económicos y las vitrinas de trofeos. En el Mundial de 2026, la gesta más humana y vibrante la escribió una pequeña nación insular de poco más de 530,000 habitantes: Cabo Verde. Y en el epicentro de este terremoto de emociones estuvo su capitán y guardameta, Josimar José Évora Dias, mundialmente conocido como Vozinha.
A sus 40 años, este trotamundos del fútbol se convirtió en la gran revelación del torneo, firmando una epopeya que cerró con un broche de oro cinematográfico: un duelo legendario contra la Argentina de Lionel Messi.
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Un nombre marcado por el destino (y el fútbol de 1986)
La relación de Vozinha con las Copas del Mundo comenzó incluso antes de que pudiera patear un balón. Nacido en Mindelo el 3 de junio de 1986 —en pleno Mundial de México—, su padre quiso bautizarlo originalmente como «Valdano» en honor al mítico delantero argentino Jorge Valdano. Sin embargo, las autoridades del registro civil de Cabo Verde no lo permitieron. Como plan B, su progenitor eligió Josimar, inspirado en el lateral derecho de la selección brasileña que brillaba con goles espectaculares en ese mismo certamen.
Sin embargo, el nombre que el planeta entero corearía cuarenta años después fue otro. El apodo «Vozinha» (que se traduce del portugués como «Abuelita») tiene raíces profundas y familiares. Al ser criado enteramente por sus abuelos en la isla de São Vicente mientras su padre cumplía el servicio militar y su madre trabajaba largas jornadas, comenzó a ganarse el apelativo afectuoso de quienes lo veían siempre pegado a las faldas de su abuela. Aquel niño que jugaba descalzo en la calle con chicos mayores terminó adoptando el pseudónimo con orgullo en el fútbol profesional.
El guerrero silencioso de los tres palos
A diferencia de las grandes estrellas del fútbol actual, la carrera de Vozinha se forjó lejos de las luces de la opulencia. Empezó en clubes locales de su país como el Batuque FC y el Mindelense. Su talento y envergadura física (1.89 m) lo llevaron a emprender una travesía nómada por ligas periféricas de todo el mundo: pasó por Angola, Moldavia, Chipre, Eslovaquia y la segunda división de Portugal con el Chaves.
A pesar de no jugar en la élite europea, Vozinha se transformó en la columna vertebral de su selección. Disputó cuatro ediciones de la Copa Africana de Naciones y acumuló más de 90 partidos internacionales antes de lograr lo que parecía utópico: clasificar a Cabo Verde a su primer Mundial en la historia.
La consagración mundialista
Cuando Cabo Verde aterrizó en el torneo, las apuestas los daban por eliminados en primera ronda al compartir el Grupo H con potencias como España y Uruguay. Pero el libreto del Mundial tenía otros planes.
El debut soñado: En su estreno absoluto, Cabo Verde empató 0-0 ante España. Vozinha fue la figura indiscutible del partido con siete atajadas monumentales que desquiciaron a los atacantes europeos.
Invictos a la gloria: La escuadra caboverdiana avanzó a los dieciseisavos de final sin perder un solo encuentro en fase de grupos, desatando la locura en su país y ganándose la simpatía del público neutral.
»Lo único que yo quería originalmente de este Mundial era que mi madre me viera jugar», confesaría el arquero más tarde. Consiguió eso, y el respeto de todo el planeta.
El choque con Messi y el reconocimiento del Rey
El destino guardó el capítulo más emotivo para la ronda de eliminación directa, donde Cabo Verde cruzó caminos con la vigenta campeona, Argentina.
En Miami Gardens, el modesto equipo africano plantó cara con una valentía conmovedora. Vozinha se convirtió en una muralla inexpugnable, ahogándole el grito de gol a Lionel Messi en cuatro ocasiones claras. El guardameta de 40 años volaba como si tuviera 20, estirando el encuentro de forma dramática hasta el tiempo suplementario, donde finalmente Argentina se impuso por un ajustado 3-2.
Al sonar el silbatazo final, con el cansancio y las lágrimas de la eliminación a flor de piel, ocurrió la imagen del Mundial: Lionel Messi se dirigió directamente hacia Vozinha para fundirse en un abrazo.
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